Odio ser tan malditamente celosa.
Me emputece sentir esa ira y ese veneno recorriendo mi sangre, anhelando matar lentamente a la maldita mujer que se cruza en mi camino cuando va tan bien caminado y construido.
Quiero mirarla y poder matarla lentamente... disfrutar de su últimas miradas y sus últimos deseos de estar viva.
Odio que esté presente inconsciente e indirectamente en mi vida y en la de él.
Odio que respire su aire...