lunes, octubre 17, 2016

No me arrepiento de la noche que tuvimos. No hicimos el amor, pero tampoco fue sólo sexo. Lo hice porque quería, porque me cansé de ser la mujer "educada", esperando a que alguien tome la iniciativa por mí, fue rico, sabroso como tú dices. No me sentí culpable ni fácil, ni mucho menos puta. Pero sí me arrepiento de sentir que estoy entregándote de a poco mi corazón, y que tú no estás en lo mismo. De darme cuenta que no ves quien soy realmente. Sólo ves una mujer de caderas anchas y piernas que te gustan, quizás unos ojos bonitos. No sé si juegas o no conmigo, a veces siento que sí, otras que no. No puedo, ni debo, ni quiero exigirte nada, pero la naturaleza de esta mujer no es de las de ceder ni aceptar así sin más las cosas. Soy celosa, posesiva, incrédula, desconfiada. Me dices que "me deje querer", pero si me dejo querer y ¿caigo como mosca en tus redes? No sé a dónde voy a parar, no sé si debo continuar, pero me alegra leer o escucharte, se me inflama el pecho cuando veo que me estás escribiendo, pero me cubre una nube negra cuando no me hablas, cuando sólo ves mi físico o me haces ese tipo de comentarios. Quizá son solo rollos míos, pero no puedo evitar sentir esa estúpida angustia de pendeja de 15 ilusionada.

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