Hoy intenté satisfacerme sola y no pude. Extrañé tus manos, tus besos. Recordé como me tomabas, lo que decías cuando estábamos juntos. La última vez que lo hicimos y lo que me dijiste: "si pasáramos toda la noche juntos, no dormiríamos". ¡Cuánta razón tenías!
Lloré de rabia, impotencia, dolor, deseo, amargura. Deseé que estuvieras ahí conmigo para hacerme llegar al clímax. Intenté pensar en alguna fantasía y aún así no pude.
Te odio por eso, por dejarme esa huella tan profunda. ¿Cuánto tiempo tendré que esperar para sacarte de mi corazón y mi cuerpo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario